Un Aura, a picotazos, reclamaba el tamaño más grande
mientras las demás se conformaban con tomar
lo que su lengua alcanzaba arrancar,
devoraron el bocado y triunfantes tomaban café,
que era, para ellas, el elemento perfecto para acompañar
el sabor que deja los pedazos de corazón.
En otro lugar, a él, se le veía caminando
con la tranquilidad de quien se sabe con
el corazón resguardado, resguardado en mí.
Nota: Soy a prueba de Buitres
jueves, agosto 17, 2006
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1 comentario:
este cuento me gustó muchísimo....aunque no sabía q era un aura, por q aqui en Chile les llamamos jotes....
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