Y si al abrazarme te hiero, es en respuesta a tu osadía por desprender cicatrices.
Y si mis besos te engañan, es en respuesta a tu necedad de poseerlos.
Y si mis piernas te asfixian, cuando te metes entre ellas,
es en respuesta a tu obsesión de vivir ahí.
Y si a pesar de todo, por todo y con todo, te digo adiós, tendrás que disculparme,
será el resultado de la batalla entre el corazón y el miedo.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

2 comentarios:
Ojalá gane el corazón. Siempre.
Que puedeo decirte (o escribirte en este caso) me encanta como escribes y me alegra mucho que haya un lugar donde se te pueda leer.
Saludos
Publicar un comentario