lunes, julio 17, 2006

Verdugo

¿Cuantas cabezas tendrás que cortar hoy?
-Que importa el número- te dices, después de tragar saliva.
Te dispones a sacar filo al cuchillo, el mismo que no entiendes por que no encaja, en su mango, otra mano que no sea la tuya y ¿es que ignoras que se hizo a tu tamaño exacto?
1,2,3,4, 5, 6 y 7.... y con la sangre escurriendo de la punta del cuchillo le tapas los ojos a la mariposa del cuadro rojo, le cambias el nombre al letrero del escritorio, te pasas un chicle por la lengua intentando matar, también, el sabor a hiel que te carcome los dientes, y con tan poco que hacer, pierdes la vista en el metal que tiene dibujadas las caras de una historia que no era para ti.
Nota: Hay Raz... tu tristeza golpea mi sonrisa de esta mañana.

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